Una solución realista y sostenible para las lagunas artificiales de Ambroz

Madrid tiene la oportunidad de aprovechar la última reserva conocida de sepiolita de máxima pureza en la Unión Europea y en el mundo —un mineral natural único, que permite desarrollar aplicaciones de alta tecnología vinculadas a la transición energética y a la autonomía industrial europea—, localizada en el yacimiento de Tolsadeco, en las popularmente conocidas como lagunas artificiales de Ambroz; y de impulsar en paralelo un proyecto de regeneración urbana en los distritos de Vicálvaro y San Blas-Canillejas.

Tolsa, especializada en minería sostenible —es la segunda empresa en Europa en obtener los certificados UNE 22470 y UNE 22480—, ha conseguido en mayo de 2026 la prórroga de esta concesión minera. Esta multinacional española ha estado históricamente ligada al desarrollo económico e industrial del sureste de Madrid, y más concretamente de Vicálvaro, San Blas-Canillejas y Vallecas, habiendo desarrollado con éxito sus actividades mineras en todo el entorno de lo que hoy es el barrio de las Rosas. El propio Estadio Metropolitano se asienta sobre terrenos que hasta finales de los ochenta fueron un yacimiento de sepiolita.

Durante décadas, la actividad económica relacionada con la sepiolita ha coexistido con normalidad con el propio desarrollo del sureste de la capital. No es una situación nueva. Ahora, sobre la experiencia acumulada,  la ciudad tiene el reto de terminar de explotar este yacimiento y de plantear entre todos una solución realista y sostenible para las lagunas artificiales de Ambroz.

La realidad del entorno

El entorno de las lagunas artificiales de Ambroz presenta tres grandes características:

  1. Es un lugar inseguro para el ciudadano de a pie porque alberga una mina activa desde hace más de 50 años donde se acumula una balsa de agua con taludes muy pronunciados e inestables. Acercarse a esta mina activa supone un grave riesgo de caída y desprendimiento para cualquier persona. Todos los años, especialmente en verano, se inicia un protocolo de seguridad para que tanto la seguridad privada como las autoridades traten de evitar accidentes en la zona por personas que puedan verse atraídas —debido al calor— por la masa de agua y la cercanía a la ciudad.
  2. Es un espacio inaccesible pese a su ubicación dentro de Madrid capital, restringido y vallado por motivos de seguridad ciudadana, dada la actividad extractiva que se viene llevando a cabo de este mineral natural.
  3. Es un yacimiento que alberga una de las últimas reservas conocidas de sepiolita de máxima pureza. Un mineral natural único que presenta gran valor estratégico, ya que permite desarrollar aplicaciones de alta tecnología vinculadas a la transición energética y a la autonomía industrial europea. La sepiolita contenida en esa zona del yacimiento de Tolsadeco es y ha sido la referencia mundial para el desarrollo de aplicaciones y usos de alta tecnología en el mundo. No se ha descubierto nada similar en todo el planeta.

Las claves del proyecto

El proyecto de explotación de la mina de Tolsadeco y su posterior restauración presentan cinco claves:

Ambroz, como ejemplo de sostenibilidad real

El entorno de Ambroz tiene todos los ingredientes para convertirse en un ejemplo de sostenibilidad real, entendiendo ésta como la búsqueda del equilibrio entre los legítimos intereses económicos, ambientales y sociales de todos los grupos de interés. De una actividad económica que explota un recurso mineral a un espacio de mayor valor ambiental que el que tenía —originalmente era un erial— y con mayor valor social para el disfrute de los vecinos. Un espacio más seguro y sostenible, donde conviven en armonía un espacio natural y una ciudad viva, con más zonas verdes, vivienda, servicios y equipamientos públicos. Un lugar para vivir Madrid y disfrutar de la naturaleza. Y es que en paralelo al proyecto minero, el Ayuntamiento de Madrid impulsa en esta zona la Nueva Centralidad del Este, el nuevo barrio de San Blas-Canillejas con más de 18.000 nuevas viviendas. Un proyecto trasformador que tiene las siguientes características:

  • 130 hectáreas de zonas verdes y espacios libres.
  • Protección y restauración de las Lagunas artificiales de Ambroz como un entorno seguro y permanente.
  • Integración del entorno en el Bosque Metropolitano de Madrid.
  • Más de 18.000 nuevas viviendas.
  • El 50% de viviendas de protección.
  • Un futuro Campus Tecnológico y de Innovación.
  • Más equipamientos públicos y servicios.

Preguntas frecuentes

¿Se van a destruir las lagunas artificiales de Ambroz?

No, no se van a destruir las conocidas como lagunas artificiales de Ambroz. Al contrario, la Comunidad de Madrid ha explicado que, una vez terminada la explotación de la mina, se va a restaurar este entorno a través de un proyecto de regeneración que incluirá la creación de nuevas lagunas permanentes. Es decir, el resultado final no va a suponer la desaparición del agua, sino su reconfiguración en condiciones seguras y planificadas.

No, no se está bombeando agua. El propio proyecto de explotación de la mina se ha adaptado a las peculiaridades del lugar y no va a ser necesario secar totalmente todo el hueco minero donde permanece el agua embalsada. La parte más profunda siempre va a mantener agua. Y la que se pueda traspasar más adelante, se aprovechará para habilitar la primera laguna que se plantea en el proyecto del Bosque Metropolitano, ofreciendo así una solución sostenible para otra de las minas que se sitúan en el entorno.

Las lagunas artificiales de Ambroz no van a desaparecer. Todo lo contrario. Tal y como han explicado la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, éstas se van a integrar dentro del Bosque Metropolitano de Madrid y por ende dentro del nuevo desarrollo urbano de la Nueva Centralidad del Este.

No, no se están talando los árboles del entorno de Tolsadeco.

Sí. Tolsa desea un escenario de diálogo con vecinos, asociaciones y administraciones públicas, auspiciado por el Ayuntamiento de Madrid, para escuchar y aunar el mejor modelo posible de explotación y restauración, que preserve el mayor valor ambiental para este proyecto.

La compañía ya ha trabajado con el proyecto Bosque Metropolitano, para compatibilizar e integrar ambos proyectos. De hecho, en su apuesta por la minería sostenible, colabora con actores sociales en la definición y ejecución de planes de restauración posteriores a la explotación de yacimientos mineros. Un ejemplo es la reciente aprobación del proyecto de restauración de “La Cierva”, en Cáceres, que se ha elaborado y presentado de forma conjunta por Tolsa y por la Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura (ADENEX).

Porque suponen un lugar de gran riesgo para todos. Las lagunas artificiales de Ambroz necesitan una solución realista y sostenible desde hace años, porque se sitúan en una mina activa, pendiente de explotación y posterior restauración desde 2008, que alberga una balsa de agua con taludes muy pronunciados, con peligro de erosión y derrumbe, que suponen un riesgo real de caída y ahogamiento para cualquier persona que se acerque. La situación actual no se puede sostener en el tiempo por una cuestión de seguridad ciudadana y también por una cuestión de ciudad. No se puede mantener de forma indefinida una mina abierta en Madrid sin terminar de explotar y de restaurar de acuerdo a criterios de sostenibilidad.

La actividad minera en esta zona no es precisamente nueva. El yacimiento situado en las conocidas como lagunas de Ambroz ya se ha explotado con anterioridad, entre 1977 y 2008, sin que eso haya supuesto afectación para los vecinos de sendos barrios. En el pasado también se ha trabajado en otros yacimientos, como el que se situaba donde hoy está el estadio Metropolitano. Es importante que los ciudadanos sean conscientes de que la explotación de este mineral natural es segura en tanto en cuanto se respete el vallado que limita la zona de extracción del mineral.

Actualmente muy poco. Se trata de una zona bastante degradada desde el punto de vista ambiental. Es un espacio enclavado en un entorno urbano y de dimensiones demasiado reducidas como para que pueda transformarse en un espacio de valor natural por derecho propio. En cuanto a su biodiversidad, ésta no se diferencia de lo que pueda encontrarse en otros espacios verdes urbanos.

En este entorno, como en la propia Nueva Centralidad del Este, aplica lo que se conoce como “sesgo de muestreo”. Es decir, la riqueza de especies observada en un lugar no refleja necesariamente la diversidad real del ecosistema, sino simplemente cuánto tiempo, o cuantos investigadores se han dedicado a buscar allí. El hecho de que en un mismo emplazamiento existan diferentes elementos naturales (agua, taludes de tierra, arbustos) aumenta la biodiversidad, pero no implica que sea el lugar más adecuado.

Las aves observadas en la zona son en su gran mayoría visitantes. En general, están de paso y no anidan allí. Un buen ejemplo de ello son las gaviotas que viven en Valdemingómez, o las aves rapaces que vienen de la Sierra. Las aves acuáticas anidan en las lagunas y humedales de la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha. En los taludes de la balsa minera se pueden encontrar especies bastante comunes como el avión zapador y del abejaruco, que suelen habitar en taludes de tierra.